Somos el Estado, el poder y la democracia. Vamos todxs y vamos por todo.

 

Nosotrxs convoca a una revolución de las conciencias. Los hombres y las mujeres de México, no estamos aislados y no estamos solos. Convocamos a subvertir las conciencias por medios legales, activos y directos, con leyes y argumentos; no queremos ir contra la ley sino hacerla valer; no atacaremos a la democracia porque nos pertenece; no iremos contra el Estado porque Nosotrxs somos el Estado; no buscaremos el poder porque ya es nuestro.

Nuestra revolución es pacífica pero radical: iremos contra la práctica pervertida de una democracia capturada por intermediarios políticos que dicen representarnos, pero que no tienen otro propósito que abusar del poder; contra la mala calidad de los gobiernos formados por algunos servidores públicos que toman nuestro dinero como su botín; contra los pésimos resultados de los programas creados para engañar, comprar y quebrantar la voluntad del pueblo; contra la oscura administración de justicia que ha usado la ley para negociar privilegios, vulnerar derechos y mantener todas las formas de desigualdad.

Nuestra revolución no quiere esperar a las próximas elecciones para volver a confiar, porque la confianza está en Nosotrxs; no quiere esperar a que cambien las leyes, porque exigiremos que se cumplan las que ya tenemos; no quiere esperar a que cambien los líderes políticos, porque el liderazgo es de la sociedad; no esperamos la llegada “del momento oportuno” porque éste sólo depende de la decisión ciudadana.

Convocamos a la revolución de las conciencias. A ejercer todos los medios y derechos que la ley nos reconoce para evitar que los intermediarios políticos nos engañen; para evitar que los gobiernos y las oficinas públicas nos oculten la verdad; para evitar que sigan medrando con la corrupción formada por redes que no son sino crimen organizado; para evitar que las muchas violencias que ocurren en el país sigan ahondando las profundas y numerosas desigualdades que tenemos.

Cien años después de la promulgación de la Constitución de 1917, México necesita otra revolución. Pero no una que reproduzca y acreciente la violencia que ya padecemos, sino otra que entregue el poder a los ciudadanos, que somos los verdaderos titulares de la soberanía y de la vida pública.

Por estas razones:

Convocamos a organizar colectivos de conciencia en todas las comunidades, todos los pueblos, todos los barrios, todas las colonias, todas las ciudades del país. Convocamos a cobrar conciencia de que el Estado no es patrimonio de quienes nos gobiernan sino de Nosotrxs; y que la democracia no es una forma de distribución del poder entre quienes ya son poderosos, sino un régimen que garantiza el ejercicio democrático de la autoridad y la igualdad del pueblo frente a la ley.

Convocamos a difundir y discutir este manifiesto y a utilizar todos los recursos legales que hemos construido, a pesar de criminales y corruptos, para vigilar, denunciar y combatir los abusos que cometen con las atribuciones, los puestos y el dinero que les damos.

Convocamos a conocer y utilizar las razones y las leyes que tenemos para ensanchar esta revolución de las conciencias, a través de la unión de voluntades honestas, colectivas y valientes.

Convocamos a dignificar la política que nos pertenece, a exigir cuentas claras, a impedir el abuso y el atropello de nuestros derechos, a trabajar por la igualdad y a combatir la impunidad y el cinismo de negligentes y corruptos. Convocamos a comprender y asumir sin ninguna tregua ni concesiones que Nosotrxs, los ciudadanos, somos el Estado, el poder y la democracia. Vamos todxs y vamos por todo.

Manifiesto suscrito por los fundadores del movimiento el 21 de marzo del 2017.

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