Los mexicanos tenemos ante nosotros un escenario de transformación social inusitado

Ayesha Zamudio

Es apremiante aplicar con mayor eficacia los recursos

Los mexicanos tenemos ante nosotros un escenario de transformación social inusitado. Las elecciones se muestran como una oportunidad para el cambio de rumbo y, quizás, por primera vez en México para el cambio de ideología política. Una realidad a la que francamente no estamos acostumbrados.

Se dice que este cambio será una regresión, algo así como un revés al progreso pero son en realidad las presiones económicas aunadas a la frustración social las que demandan movernos del status quo. El candidato puntero a la presidencia de la república, quién apuntaló su campaña con base en el esfuerzo propio y la constancia  de recorrer el país durante años para conocer a la gente y sus necesidades, con argumentos elaborados desde hace muchos años, que no por ello sofisticados, ha conseguido una fuerte preferencia por parte de la mayoría de mexicanos. Alzándose con la bandera del combate a la corrupción, que para nada es una batalla menor en este país, y ante la impunidad indolente de la clase política actual el partido Morena se acerca peligrosamente a una mayoría absoluta en el Congreso, y posiblemente, en gobiernos estatales y municipales. Sí, este escenario es peligroso, pero no por el partido que llegue al poder, sino por lo que implicaría la ausencia de pesos y contrapesos en una democracia.

Que un gobierno cuente con una oposición abierta que cuestione su actuar es parte del proceso natural de la democracia. El avance social, la transparencia y la rendición de cuentas van de la mano con la incuestionable necesidad de contar con una oposición tanto en el gobierno, como con una ciudadanía informada que debata y llame a rendir cuentas a sus gobernantes. En Nosotrxs tenemos certeza sobre la importancia de objetar el actuar de las autoridades, puesto que seremos ciudadanos activos y exigentes, atentos al obrar de las autoridades en todos los niveles. Demandamos la instalación de una fiscalía autónoma e independiente, que deje de ser utilizada por el Estado como instrumento de coacción para fines políticos; cuyo verdadero actuar sea una real impartición de justicia para todos los mexicanos.

Al día de hoy la falta de independencia de las instituciones encargadas de la procuración de justicia, han permitido que se les utilice como instrumento de presión contra adversarios políticos, lo que se traduce en un despropósito para la democracia. Es apremiante aplicar con mayor eficacia los recursos, humanos, técnicos y financieros del sistema de impartición de justicia. La cifra negra en el país asciende a más del 95% por ciento y año con año se invierte una buena parte del presupuesto en este sector, sin que la inversión financiera se traduzca en resultados tangibles para la población. Es en este contexto que reclamamos elevar la calidad de la justicia para que menos casos queden impunes, pero sobre todo reivindicamos nuestro legítimo derecho al debido proceso tal y como lo establece la Constitución. Nuestras exigencias no son menores, pero sí necesarias, y estas florecerán mejor ahí donde existan pesos y contrapesos, y Nosotrxs  estamos listos para ser un movimiento de oposición de cara a la siguiente administración de la República.

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