Para un movimiento que pugna por la democracia, los nombres de los que resulten electos debe ser lo menos importante

Eréndira Jiménez

Exigir nuestros derechos con las instituciones que ya tenemos.

México enfrenta en el 2018, un proceso electoral de características y dimensiones muy diferentes a lo que en cualquier otro momento de su historia haya vivido su sociedad, la posibilidad del arribo de un Presidente de la República que intente una transición política más allá de lo que fue la simple alternancia partidista vivida en el lapso 2000 a 2012, ha puesto en incertidumbre a diversos sectores de la sociedad, fundamentalmente a quienes política, económica y socialmente han estado vinculados al modelo de gobierno conocido en los últimos 72 años, contados entre la institucionalización del partido de estado en 1946 y el presente.

Si bien las prioridades de Nosotrxs están claramente concentradas en la exigencia para reducir la desigualdad y garantizar el acceso equitativo a bienes y servicios públicos en favor de las comunidades más pobres del país, así como en dignificar la democracia y combatir a la corrupción en todas sus expresiones, este objetivo en sí resulta muy amplio y requiere de ser dirigido con precisión al origen de los males político-sociales que combatimos y no solo a sus efectos.

El resultado de las elecciones del domingo 1º. de julio, necesariamente definirán a quienes han de encabezar a los poderes Ejecutivo y Legislativo federales, amén de los correspondientes a las entidades que celebran procesos electivos concurrentes. La resultante también traerá consigo cierto grado de efervescencia política impulsada tanto por quienes ganen de los comicios, como por los que no, sin embargo, para un movimiento que pugna por la democracia, los nombres de los que resulten electos debe ser lo menos importante, siempre y cuando estos hayan sido el producto de una elección democrática en la que la voluntad de la mayoría sea respetada por propios y extraños, ya que en un demócrata las filias y las fobias políticas no tienen cabida.

Para muchos la incógnita sobre qué sucederá a partir del 2 de julio próximo les hace proyectar escenarios político-sociales, mientras que otros lo hacen tramando la especulación económica que podrá generarse como consecuencia de los resultados, ya sea que se viva un cambio drástico en las intenciones declaradas de la forma de gobernar o si prevalecen las vigentes a través de cualquiera de las dos opciones alternas que existen.

Sin embargo, la fecha que más debe mantenernos atentos es la del 1º. de diciembre próximo, cuando el nuevo Ejecutivo Federal entre en funciones, ya que de las decisiones políticas que emprenda, necesariamente tendrá que seguir una toma de acción por parte de nuestra organización, la cual no deberá ser personalizada sobre las cualidades individuales de quienes gobiernen o legislen, sino contra sus determinaciones públicas que sean contrarias a lo que nuestros principios como agrupación propugnan, ya que en ningún momento debemos perder de vista que somos una oposición adversa a conductas políticas aberrantes y no a individuos o grupos de estos solo por el hecho de disentir de ellos.

  

Leave a Reply