ReconstrucciónTransparente-10

La herida sigue abierta

Riesgo estructural latente en la Ciudad de México, a un año del 19-S

A un año del sismo, 483 inmuebles se encuentran en riesgo latente y sin la atención necesaria.
A un año del sismo, 33% de los afectados viven en estos inmuebles, quienes podrían representar cerca de 8,000 personas cuyas vidas están en riesgo.
A un año del sismo, 44% de los inmuebles que deben ser demolidos, siguen de pie.
A un año del sismo, el censo de inmuebles afectados sigue incompleto. Nosotrxs identificó al menos 27 inmuebles no contabilizados en la base del Instituto para la Seguridad de las Construcciones.
A un año del sismo, seguimos a la espera de un Atlas de Riesgo más específico y actualizado.
A un año del sismo, cientos de damnificados siguen en la incertidumbre jurídica de no tener un diagnóstico de daños de sus inmuebles ni saber cómo ser atendidos por las autoridades.
A un año del sismo, los damnificados no saben cómo se han gastado los recursos asignados a la reconstrucción ni cuánto se asignará para la recuperación de su hogar ni bajo qué criterios.
A un año del sismo, Nosotrxs sigue exigiendo una Reconstrucción Transparente.
A un año del sismo, la herida sigue abierta.

A un año del sismo del 19 de septiembre de 2017 es esencial que todos los habitantes de la Ciudad de México conozcamos los riesgos latentes a los que estamos expuestos, damnificados o no, derivados de la inacción y errores en el proceso de reconstrucción. La Ciudad de México no está de pie y su herida sigue abierta, mientras el riesgo en los inmuebles afectados no sea mitigado, pues las personas que los habitan o están cerca de ellos corren peligro. En los casos de riesgo alto de colapsar, las demoliciones deben realizarse de manera urgente y prioritaria, con recursos públicos.

El colectivo #ReconstrucciónTransparente de Nosotrxs se dio a la tarea de investigar cuáles son esos inmuebles y en qué zonas se encuentran, con el fin de identificar polígonos de riesgo. Estos polígonos (ver mapa) concentran inmuebles con altos niveles de riesgo para quienes aún los habitan, o viven o transitan cerca de ellos. Exigimos a las autoridades tomar conciencia del riesgo que corren esas personas y, por tanto, atención inmediata con un plan efectivo de mitigación o eliminación del riesgo.

Este trabajo se enmarca en las peticiones de Nosotrxs de otorgar certeza jurídica a damnificados, establecer prioridades en los procesos de reconstrucción, así como transparencia en las acciones y aplicación de los recursos para la reconstrucción. La atención inmediata a damnificados debe permitirnos avanzar hacia una ciudad más segura, resiliente y mejor preparada para actuar ante las emergencias. Para conocer más del trabajo de Nosotrxs en torno a la reconstrucción, consultar esta liga.

En la primera sección de este documento explicamos qué son los polígonos de riesgo y por qué es importante conocer esta información y ponerla a disposición de la ciudadanía. En la segunda sección se explica la metodología del trabajo del colectivo #ReconstrucciónTransparente de Nosotrxs que incluyó verificación de inmuebles. En la tercera sección presentamos los principales hallazgos que incluyen las zonas más afectadas por su nivel de riesgo, el estado de esos inmuebles según nuestras verificaciones, los polígonos de riesgo donde el riesgo no ha sido mitigado y reflexionamos sobre la atención a damnificados. Finalmente, se presentan exigencias concretas a las autoridades.

1. DEFINICIÓN DE UN POLÍGONO DE RIESGO

El Programa Nacional de Protección Civil define el riesgo como los daños o pérdidas probables a un agente afectable, resultado de la interacción entre su vulnerabilidad y la presencia de un agente perturbador. Mitigación del riesgo es entonces toda acción orientada a disminuir dichos daños a un agente afectable, ante la presencia de un agente perturbador.

El gobierno de la Ciudad de México ha utilizado estas clasificaciones mundialmente utilizadas para identificar el riesgo de inmuebles afectados por un sismo: (1) riesgo bajo y (2) riesgo medio, que no representan un daño estructural; (3) riesgo alto, que tuvo un daño estructural y es inhabitable, pero puede rehabilitarse o demolerse, según la dimensión de los daños y tras un análisis costo-beneficio; (4) riesgo alto de colapso, que por sus daños es irreparable, no habitable y debe demolerse; y (5) colapso, que puede ser parcial o total y que por definición, ocurrió el 19 de septiembre de 2017. Estas categorías las dictamina el Instituto para la Seguridad de las Construcciones (ISC), o las avala, si las inspecciones son hechas por otras instituciones o expertos habilitados para ello.

El riesgo en la Ciudad no es simplemente que colapsen los inmuebles más afectados en los que no se ha intervenido adecuadamente (ya sea porque no han sido demolidos o porque no se han tomado acciones adecuadas para su recuperación). Estos últimos son susceptibles de colapso si no se intervienen a tiempo, ya que su degradación por el paso del tiempo es inminente con posteriores sismos, lluvias que reblandecen el suelo y condiciones climatológicas que degradan los materiales. A esto se añade el riesgo de que miles de personas puedan sufrir daños a su integridad física y pérdidas de sus bienes, negocios y propiedades, ya que ellos o sus inmuebles se encuentran en un polígono de riesgo; es decir, en un radio geográfico susceptible de recibir el impacto por el derrumbe de un inmueble con alto nivel de riesgo.

No existe en realidad un diámetro estandarizado de la dimensión de un polígono de riesgo. Ésta se determina por la altitud de los edificios en riesgo de colapsar, su peso y volumen. Además, debe considerarse que el estrago será mayor si dicho perímetro se encuentra densamente poblado, o si el inmueble colinda con otros en malas condiciones estructurales que pudieran también colapsar en efecto dominó.

A un año del sismo, los polígonos de riesgo derivados de los daños del 19-S deberían ya estar claramente identificados por las autoridades y hacerse del conocimiento público. La advertencia a la población sobre la ubicación de los polígonos de riesgo es un factor clave para la seguridad de todos. El portal digital que debe utilizarse para ello es la Plataforma CDMX que, según la Ley de Reconstrucción, tiene por objeto registrar, validar, integrar, coordinar y consolidar la información de personas, viviendas, negocios, inmuebles, infraestructura pública, espacios públicos y patrimonio cultural e histórico afectados por el sismo, en un formato de datos abiertos y georreferenciados.

El propósito de la Plataforma CDMX es dar seguimiento y coordinar las acciones de reconstrucción. Sin embargo, esta herramienta no ha alcanzado dichos objetivos, pues ni los censos de afectaciones están concluidos, ni los datos son completamente abiertos. No todos los inmuebles que sufrieron daños se pueden localizar en el mapa propuesto, ni se puede acceder al conjunto de inmuebles en cierto nivel de riesgo. Tampoco se conoce la información actualizada sobre el estatus de los inmuebles (si estos ya se demolieron o no, si están habitados o no, si se decidió rehabilitarlos o reconstruirlos, etc.). La plataforma aloja para los inmuebles, aunque no para todos, un documento que presenta información sobre su nivel de riesgo llamado “dictamen”, pero no las acciones llevadas a cabo en cada uno de ellos para mitigar dicho riesgo. La información sigue siendo fraccionada, desactualizada y de difícil acceso.

2. METODOLOGÍA

Ante este panorama, Nosotrxs decidió impulsar una investigación participativa que coadyuve con las acciones necesarias para mitigar los riesgos de los inmuebles afectados y las zonas en los que se ubican. Esto incluyó un análisis descriptivo de la información sobre 1070 inmuebles afectados proporcionada por el ISC. Realizamos un proceso de verificación del estatus a una muestra de 272 inmuebles dictaminados por el ISC con los niveles más altos de riesgo (riesgo alto, riesgo alto de colapso y colapso), con el apoyo de una red de 49 voluntarios, entre ellos damnificados, quienes visitaron dichos inmuebles entre el 1º y 10 de septiembre. Elaboramos también un mapa digital en Google Maps con los inmuebles más riesgos, a fin de geolocalizar los polígonos de riesgo, según si el riesgo que representan está mitigado o no.

Entre el 16 de julio y el 27 de agosto de 2018 se formularon alrededor de 30 solicitudes para conocer el conjunto de inmuebles afectados, su nivel de riesgo y estatus de demolición, haciendo uso de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública. Estas fueron dirigidas a delegaciones, la Agencia de Gestión Urbana, el Comité de Emergencias de la Ciudad de México, la Comisión para la Reconstrucción, el ISC, las Secretarías de Desarrollo Urbano y Vivienda, Obras y Servicios de la Ciudad de México y Protección Civil. Sólo el 60% de las solicitudes fueron contestadas en el plazo correspondiente. La gran mayoría de las delegaciones fueron omisas en proporcionar la información solicitada, que están obligadas a gestionar y hacer pública, pues ellas elaboraron dictámenes de inmuebles y llevaron a cabo demoliciones. Como resultado de este proceso se evidenció la existencia de datos desactualizados, confusos y contradictorios entre las diversas dependencias. La coordinación entre instituciones sigue siendo uno de los factores que mas entorpecen el proceso de reconstrucción.

Con base en la información proporcionada por el ISC del 28 de agosto de 2018, se identificaron 1150 observaciones correspondientes a inmuebles en los siguientes niveles de afectación:

La información recibida no es homogénea y carece de la calidad esperada al duplicar inmuebles o incluir dobles categorías de riesgo. El conteo del ISC indica 1070 inmuebles afectados. Este listado incluye direcciones sin georreferencia, por lo que diversos inmuebles no pueden ser localizados en un mapa (41 en total, además de otras 42 direcciones identificadas con error por las autoridades). Asimismo, la base de datos incluye viviendas privadas (edificios multifamiliares y casas unifamiliares), algunas escuelas, mercados, estacionamientos públicos y otro tipo de inmuebles, sin distinción. Al momento de realizar las verificaciones identificamos otras fallas, como direcciones erróneas en la calle, número o cruce (10) y niveles de riesgo equivocados respecto a los colapsos, que las autoridades contabilizan 20 (en nuestras verificaciones fuimos informados de al menos otros 19 inmuebles colapsados al momento del sismo, y algunos de ellos, siguen representando riesgo a su entorno).

Una vez limpia la base de datos, se seleccionaron los 615 inmuebles en riesgo alto, riesgo alto de colapso y colapso (los demolidos o en proceso de demolición se contabilizaron como alto riesgo de colapso, al no saber si habían colapsado o no). Añadimos además 27 inmuebles afectados que no han sido identificados en la base de datos del ISC, sumando un total de 642 inmuebles que analizamos, y que fueron categorizados en los siguientes niveles de riesgo:

De este universo de inmuebles riesgosos, se seleccionó una muestra no aleatoria de 272 inmuebles (42%) donde se llevó a cabo una verificación de su estado de riesgo (si se logró acceder a un dictamen del ISC), demolición, habitabilidad y número de niveles, además de levantar notas en cuanto a la atención a damnificados, principalmente. Las verificaciones se enfocaron en los inmuebles en riesgo alto de colapso, el cual alcanzó una tasa de verificación de 65% como indica la Tabla 3, aunque en las delegaciones centrales como Benito Juárez se alcanzó incluso el 97% de verificación, en Coyoacán 75%, Cuauhtémoc 70% y Tlalpan 64%.

3. PRINCIPALES HALLAZGOS

ZONAS MÁS AFECTADAS POR SU NIVEL DE RIESGO

A partir del análisis descriptivo de todos los inmuebles riesgosos, identificamos la distribución del riesgo por delegación (Tabla 4), indicando que el 34% de los inmuebles (72) en riesgo alto de colapso se encuentran en la Delegación Cuauhtémoc, el 15% (32) en la Delegación Benito Juárez y el 11% (24) en Coyoacán. De los inmuebles en riesgo alto (que tienen daño estructural pero son posiblemente reparables), el 37% (139) se ubica también en Cuauhtémoc y el 16% (62) en Benito Juárez. Según la base de datos del ISC, seis inmuebles colapsaron en cada una de estas dos delegaciones.

Los 27 inmuebles que no han sido todavía identificados en la base de datos del ISC se encuentran en las delegaciones centrales como Benito Juárez (8), Coyoacán (5) y Cuauhtémoc (2), así como en las delegaciones más lejanas, como Iztacalco (5), Miguel Hidalgo (3), Magdalena Contreras (2), Iztapalapa (1) y Tlalpan (1). Se tuvo conocimiento de estos inmuebles a través del grupo de Damnificados Unidos de Benito Juárez, Coyoacán y Cuauhtémoc y por las verificaciones hechas por Nosotrxs para este trabajo. Esto da cuenta del importante problema que representa la falta de conclusión de los censos de inmuebles y personas afectadas, no sólo para atender a esta población y tener estimaciones acertadas de la dimensión de las afectaciones y su costo de reparación, sino también para tener un conocimiento sobre los polígonos de riesgo en la Ciudad. No se debe excusar a las autoridades en la falta de recursos humanos para concluir las dictaminaciones. Se necesita dotar de mayores capacidades al ISC para concluir esta tarea, cuya prioridad es de carácter urgente.

Las colonias con la mayor concentración de inmuebles riesgosos se encuentran en las mismas delegaciones antes mencionadas (Cuauhtémoc, Benito Juárez y Coyoacán), aunque también en Xochimilco, Iztapalapa y Tláhuac. Las que concentran el mayor número de inmuebles colapsados o en riesgo alto de colapso (36% de todos los inmuebles en este nivel de riesgo) son las colonias Roma Norte (16 inmuebles), Centro (15), Juárez (10), San Gregorio Atlapulco (10), Hipódromo (9), Guerrero (7), La Era (6), Paseos de Taxqueña (6) y Portales Sur (6).

Asimismo, la mayor concentración de inmuebles en riesgo alto en encuentra en las colonias Centro (41), Roma Norte (23), Roma Sur (12), Narvarte Poniente (10), Hipódromo Condesa (9), Portales Norte (9), Cuauhtémoc (8), Doctores (8), Del Mar (6), Guerrero (6), Juárez (6) y Santa Martha Acatitla Norte (6). Estas colonias concentran el 38% de todos los inmuebles en riesgo alto.

Por supuesto, ni la dimensión ni densidad de población de estas colonias es comparable con otras ubicadas en zonas densamente pobladas como Iztapalapa, Xochimilco o Tláhuac, donde las propias casas unifamiliares representan riesgos para sus vecinos en amplias concentraciones de polígonos de riesgo latente en la Ciudad.

ESTADO ACTUAL DE LOS INMUEBLES RIESGOSOS

Se logró obtener la información sobre el estatus de demolición de los inmuebles, a través de nuestras verificaciones y la información de la Secretaría de Obras únicamente (las delegaciones y la Agencia de Gestión Urbana no contestaron a estas solicitudes). Se encontró que existe un rezago muy importante en el proceso de demolición de los inmuebles dictaminados en alto riesgo de colapso. Sólo se ha avanzado en un 51% (109 de 214), tomando en cuenta la información proporcionada por los verificadores y autoridades. Incluso, aunque sólo se considere la información verificada, es decir el número de inmuebles verificados como demolidos o en proceso de demolición (78) del total de inmuebles verificados (139), la tasa de demolición alcanza apenas el 56% a un año del sismo.

Lo anterior significa que 61 inmuebles en riesgo alto de colapso se encuentran actualmente pendientes de demolición (44% del total de los 139 verificados), pues 65 fueron ya demolidos y 13 estaban en proceso de demolición al momento de las verificaciones. Estos inmuebles pendientes de demoler se encuentran mayoritariamente en la Delegación Cuauhtémoc (29), Benito Juárez (8) y Coyoacán (8), pero también en Xochimilco (5), Gustavo A. Madero (3), Miguel Hidalgo (2), Azcapotzalco (2) y uno en Iztacalco y en Venustiano Carranza.

Si se suman los inmuebles demolidos y en proceso de demolición dictaminados en riesgo alto de colapso y riesgo alto que fueron verificados, así como los contabilizados por la Secretaría de Obras, estos suman un total de 105 inmuebles ya demolidos o en proceso. En su conjunto contaban con un total de 650 niveles de altura, que demolidos equivalen 12 veces a la altura de la Torre Mayor (de 55 niveles). No obstante, con base en la verificación de Nosotrxs, otras 12 torres mayores aún están pendientes por demoler.

Preocupa entonces la suficiencia presupuestal para tareas de demolición. Plataforma CDMX da cuenta de un total de 404.66 millones del presupuesto 2018 a la demolición de inmuebles en la Ciudad por parte de la Secretaría de Obras y 137.75 millones por parte de la Agencia de Gestión Urbana, sin que se conozca el costo unitario promedio de la demolición de un inmueble, que pudiera orientar sobre si estos montos asignados han sido suficientes. También, se desconoce el presupuesto 2018 para demoliciones a cargo de las delegaciones que podría sumar a esta labor pendiente. Sin embargo, el Comisionado para la Reconstrucción ha hecho saber a varios grupos de damnificados y a la opinión pública que la Secretaría de Obras ya no cuenta con presupuesto para realizar las demoliciones de inmuebles en riesgo alto de colapso.

Anular el riesgo debería ser de la más alta prioridad para la vida de la Ciudad y por eso Nosotrxs solicita a las autoridades hacer explícitos los criterios con los que se ejercen los recursos. No puede ser que se “acaben” los recursos para una de las más altas prioridades de la reconstrucción.

POLÍGONOS DE RIESGO: INMUEBLES EN RIESGO LATENTE

La verificación de Nosotrxs permitió cruzar la información de los niveles de riesgo y el avance de las demoliciones, para introducir la noción de mitigación del Programa Nacional de Protección de Civil, que nos llevó a identificar los polígonos donde aún prevalece el riesgo y es necesaria una actuación inmediata por parte de autoridades, así como su conocimiento por la ciudadanía en general.

Para ello, se integraron dos grandes categorías a partir de la clasificación de riesgo identificado, como se indica en la Tabla 5:

  • Riesgo mitigado: Incluye a los inmuebles más riesgosos que fueron demolidos o se encuentran en proceso de demolición (dictaminados en riesgo alto de colapso, pero también algunos de riesgo alto, según las verificaciones), así como los que colapsaron (asumiendo el supuesto de que sus estructuras fueron completamente demolidas y los escombros removidos en todos los casos, pues no todos fueron verificados). Se identificaron 132 inmuebles (21%) en estos casos.
  • Riesgo latente: Incluye los inmuebles cuya demolición está aún pendiente, según las verificaciones, así como los inmuebles en donde se desconoce si se llevó a cabo o no una demolición, a falta de información provista por autoridades (en ambos casos se trata de inmuebles dictaminados en riesgo alto de colapso). También incluye los inmuebles en alto riesgo en los que se ignora si se debe llevar a cabo o no una demolición, pues mientras sigan de pie podrían deteriorarse con el paso del tiempo, incrementando su nivel de riesgo. Se identificaron 483 inmuebles (75%) en estos casos.

Para mejor identificación de estas zonas se produjo un mapa  para mayor visibilidad de las zonas con una mayor concentración de inmuebles en donde el riesgo prevalece. Estos polígonos de riesgo latente están concentrados mayoritariamente en la Delegación Cuauhtémoc, destacando la colonia Centro (54 inmuebles en riesgo latente), así como las colonias Roma Norte (29) y Roma Sur (12), Guerrero (12), Hipódromo Condesa (11) e Hipódromo (10), Juárez (11) y Cuauhtémoc (8). También se encuentran, en la Delegación Benito Juárez, las colonias Narvarte Poniente (10), Doctores (9) y Portales Norte (9), así como en la colonia Era (8) en Iztapalapa, Del Mar (7) y La Planta (7).

En estas zonas es urgente la existencia de un protocolo específico para intervenir en los inmuebles cuyo riesgo no ha sido mitigado, y evitar exponer la vida de sus propietarios, la población aledaña y los transeúntes que conforma el polígono de riesgo latente. Esto comienza por asegurar que estos inmuebles no sean habitados por persona alguna. Se trata, sobre todo, de demolerlos o apoyar a su proceso de rehabilitación urgente, si es el caso. También implica una revisión de las categorías de riesgo a un año del sismo, dadas las degradaciones de los inmuebles no intervenidos. En esta investigación, según la base de datos del ISC, identificamos que 46 inmuebles reclasificaron su nivel de riesgo, en su mayoría, hacia uno más alto.

El reciente derrumbe del inmueble ubicado en Brasil 65, Delegación Cuauhtémoc, ejemplifica la necesidad de un conocimiento profundo de los riesgos y la actuación temprana para su mitigación. Este inmueble, una antigua escuela, fue inicialmente dictaminado en riesgo medio a través de una inspección realizada por fuera, porque no se permitió el acceso al interior por parte de los propietarios. El pasado 8 de septiembre colapsó, dañando una barda perimetral y la malla ciclónica del inmueble aledaño . No hubo afortunadamente pérdidas de vidas, pero la corresponsabilidad es compartida, no sólo de las autoridades, sino también de sus propietarios.

ATENCIÓN A DAMNIFICADOS

La identificación del riesgo latente no sólo tiene que ver con estructuras. También se trata de conocer la dimensión humana de estos riesgos. Al respecto, la verificación de Nosotrxs permitió observar que, en promedio, un 33% de los inmuebles (90) con riesgo latente siguen habitados. Esto es particularmente importante en los inmuebles en riesgo alto de colapso, donde un 25% se mantiene ocupado, cuyos habitantes corren el riesgo de perder sus vidas con un sismo menor o con el deterioro al paso del tiempo y condiciones climatológicas. Un 41% de los inmuebles dictaminados en alto riesgo también se mantienen habitados. Se estima que aproximadamente 7,967 personas podrían estar viviendo en inmuebles con riesgo latente, con base a un promedio de 3.7 personas por vivienda de acuerdo al censo de población del INEGI y la cifra del gobierno de la Ciudad de México que indica que 6,508 familias han recibido la segunda etapa del apoyo para la renta. Sin embargo, muchas familias siguen sin acceder a este apoyo, con lo que esta figura subestima la población más expuesta al riesgo.

Los verificadores explican que en muchos casos estas personas no tienen a dónde ir, no están canalizados en el programa de ayuda para la renta (que en muchos casos resulta insuficiente), o bien, habitan inmuebles intestados, con contratos de compra-venta o con alguna irregularidad en sus títulos de propiedad, por lo cual tienen miedo de ser desalojados, a pesar de que los inmuebles estén gravemente afectados. Los testimonios recogidos también señalan situaciones socioeconómicas de precariedad y psicosociales traumáticas que inciden en el proceso para mitigar su propio riesgo. Algunos de ellos no han tenido contacto alguno con autoridades para poder encontrar una solución para rehabilitar o reconstruir sus hogares. Otros, por edad o por padecer alguna enfermedad, no logran la imposible sucesión de ventanillas y trámites burocráticos en el que sigue inmerso el proceso de reconstrucción.

Fue desalentador confirmar que en ninguna zona el proceso de reconstrucción ha avanzado de manera adecuada, excepto en alrededor 10 inmuebles que ya están en etapa de reconstrucción con apoyo gubernamental en Xochimilco y Tlalpan, o de rehabilitación con recursos propios. Observamos que en algunos casos se están llevado a cabo reparaciones en inmuebles dictaminados en riesgo alto de colapso, en donde el protocolo indicaría que más bien debería procederse con una demolición y reconstrucción. En otros casos,

según información de vecinos, los propietarios están realizando reparaciones para “maquillar” los daños y poder rentar los inmuebles. En muchos edificios se encontró una fachada que aparenta estabilidad estructural, pero al interior se encuentran los daños estructurales, lo que refuerza la idea inicial de publicación de dictámenes a cualquier persona. En un solo caso se informó que un inmueble exhibía el permiso de la obra de rehabilitación. En todos estos casos, las autoridades competentes, como el ISC, deberían contar con las herramientas legales y los recursos humanos para exigir el apego a las normas y hacer pública la información sobre los permisos de obras que se están llevando a cabo.

4. EXIGENCIAS PARA MITIGAR EL RIESGO

Es imperativo comprender que el proceso de reconstrucción es una tarea técnica, política y social, la cual requiere la participación de todos los damnificados y ciudadanía en general para las lograr las exigencias adecuadas. La principal exigencia humana es mitigar inmediatamente el riesgo al que, de una u otra manera, todos estamos expuestos. En particular, se requiere que las autoridades:

  • Concluir las dictaminaciones de todos los inmuebles afectados, lo cual requiere de dotar al ISC de mayores recursos humanos para esta tarea.
  • Hacer pública toda la información que aloja la Plataforma CDMX, sobre el nivel de riesgo y demolición de cada inmueble para que cualquier persona identifique las zonas de mayor riesgo.
  • Presentar y ejecutar un protocolo robusto de demoliciones que busque dar prioridad a los polígonos de riesgo. La vida e integridad de las personas es más importante que resolver el estado jurídico de los títulos de propiedad. Exigimos medidas nuevas para que las demoliciones avancen.
  • Establecer procesos de atención diferenciados para las personas que enfrentan una doble vulneración por enfermedad o edad, a fin de que sean atendidas con diligencia al facilitar los mecanismos de ayuda o seguimiento a sus casos. Reconocemos la publicación del censo socioeconómico; ahora es necesario utilizarlo como insumo para atender prioritariamente a la población más vulnerable.
  • Asignar los recursos suficientes para concluir la tarea de demoler cada uno de los inmuebles que deben demolerse, de manera coordinada con las alcaldías y dependencias de la Ciudad de México.
  • Publicar explícitamente la información actualizada de los polígonos de riesgo en la Ciudad y diseñar una estrategia para difundir esta información a toda la población, sobre todo a la más expuesta al riesgo latente.
  • Obligar a todo propietario a exhibir los permisos de obra de los inmuebles en los que se están llevando a cabo obras de rehabilitación o reconstrucción.

 

Colectivo #ReconstrucciónTransparente de Nosotrxs

Vania Salgado

Redacción del documento a cargo de: Vania Salgado y María de Jesús Suárez Tejada

Investigación, análisis, diseño y comunicación a cargo de los integrantes del colectivo #ReconstrucciónTransparente: Abel Valdez / Balám Garcés Esparza / Cristopher Echenique / Daniel Salín / Erika García / Hugo Caballero / Jesús Caudillo / Julio Mena / Manuel Padrón / Oscar Arredondo / Yessica Corral

Los integrantes del colectivo apoyaron en la verificación física de inmuebles en la Ciudad de México al igual que los siguientes verificadores, a quienes agradecemos profundamente su apoyo y compromiso:

Adriana Serrano / Alfredo Zea / Alma Romero / Antonio Abad Ramírez / Areli Gabino Godoy / Blanca Estela Hernández / Blanca Elizabeth Morales / César Rojas Martínez / Delfino Ramírez Rufino / Eloisa Saide Muñoz / Graciela Vieyra Olivares / Javier Lara Arvizu / Javier Martin Reyes / Jorge Vergara / José Gabriel Lara Arvizu / José Juan Arriaga / José Sánchez / Josué Presa Ozuna / Juan Salgado Bahena / Juana de los Santos Enríquez / Lucía Nieto Chávez / Luisa Velasco / Luz María López / Marioliva González / Mónica Angulo / Norma Uicab / Pablo Almaguer / Pedro Margarito Nájera Romero / Percy Domínguez / Raúl Tecalco Sandoval / Rigoberto Gutiérrez Barrera / Rubén Galicia Nieto / Silvia Behar / Víctor Hugo Díaz / Víctor Vega / Zobeida Ventura.

Comentarios aportados por Ricardo Becerra y Mónica Rebolledo.

Director Ejecutivo: Luis F. Fernández

Coordinador Nacional: Mauricio Merino Huerta

 

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